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martes, 25 de mayo de 2010

LA NECESARIA REFORMA EMPRESARIAL

Todos los trabajadores estamos hartos de oír lo de la “reforma laboral”. Sabemos que significa menos derechos, menos sueldos, menos pensiones, menos vida. Retroceder años en las condiciones de trabajo, perder las cosas por las que nuestros padres y abuelos, incluso muchos de nosotros, hemos peleado durante reencarnaciones.

Ahora hay crisis del capitalismo, no lo olvidemos. Han caído bancos, varios estados están en quiebra, por el engaño y la usura. Pero los poderosos quieren aprovecharlo para ganar más poder, para que nosotros volvamos a ser sus esclavos. Sed buenos, nos dicen. Así, invertiremos, nosotros nos haremos más ricos y a vosotros os dejaremos comer, media casa, salir algún día de copas, ir al fútbol.

Los trabajadores debemos aprovechar la crisis para avanzar socialmente. No podemos simplemente perder el sueldo, perder los empleos, los derechos, y luego esperar a que ellos muevan el capital. Dentro de unos años todo seguirá igual, o peor.

Esta crisis, que quieren que la paguemos, tiene que servirnos para democratizar la empresa, la sociedad.

¿Reforma laboral sin reforma empresarial? NO.


La Fábrica. Los trabajadores debemos controlar la gestión a partir de ahora. ¿Qué hacen 20 consejeros externos –tan tristemente fuera de sitio- y sólo un trabajador? Es imprescindible que, incluso, nuestros representantes se sienten en el Comité de Dirección: donde se decide el día a día, la actividad. ¿Por qué no, si es nuestro trabajo el que está en juego?

Tenemos un convenio, publicado en el BOE. Todo el mundo puede saber cuánto ganamos. Sin embargo, algunos sueldos de esta empresa son opacos, y algunos privilegios. No hay ninguna razón para que no se sepa qué cobran nuestros directivos, ni las prebendas que tienen.

Si los obreros podemos sacar adelante el país y las empresas, debemos dirigirlos.

jueves, 11 de marzo de 2010

LA INERCIA DE LAS JEFATURAS

Las estructuras reaccionarias de poder, aquellas que tienen capacidad de decisión y de ejecución, anquilosadas en el beneficio propio y no de quienes representan, caso de políticos y casi siempre mezcladas con las del poder económico, prefieren muchas veces que todo siga a su única conveniencia, la de una mino-ría privilegiada que perpetúa un sistema que no da lugar al cambio o que produce cambios que les benefician.


Promesas electorales de aquellos con buenas intenciones pero que no se cumplen porque se olvidan, porque son fantasiosas o porque son demasiadas las fuerzas e intereses en contra, suponen que aquellos que les dieron su voto queden desengañados, viendo con resignación como no son considerados en la arena política.

En contrapartida, la casta dirigente española, 80.000 personas envueltas en el velo informativo de sus privilegios, emolumentos, de sus derroches cuantiosos, de sus compatibilidades en los puestos del Estado o en las grandes empresas, del cobro de pensiones importantes con sueldos del mismo, en una situación económica crítica con un altísimo nivel de desempleo y un porcentaje de pobreza creciente en España.


Esta situación de cambios deseables para unos pocos pero no para muchos que se da a nivel social de país, ciudad, barrio, se produce de alguna manera en el microcosmos de la RCM-FNMT donde la inercia de jefaturas (y no jefaturas también), los reinos de Taifas en los que muchas veces, pudiendo poner soluciones no se hace. Incomunicación, desinterés, mezcla de la inercia de lo cotidiano con el bien hacer de muchos, jefatura o no, de esta Casa con ganas de que las cosas funcionen bien.

Sería buena la reflexión. En este contexto económico (y social), como empresa, ¿Estamos verdaderamente preparados para competir si se liberaliza del todo el mercado en el que estamos inmersos o nos hemos acostumbrado al paraguas del Estado y la (ya no tanto) seguridad de tener asegurada una demanda?

Sin gente comprometida con un objetivo no hay cambios, es importante potenciar las sinergias que parten de un grupo de personas que desean realizar alguna acción en común, y dan solución a lo que no resuelven los que tendrían capacidad de hacerlo.


EPS nace como un espacio abierto de participación en el que trataremos que aquellos problemas detectados puedan resolverse y donde las posiciones unilaterales no sirven, facilitando las dinámicas de grupo, perfeccionando las técnicas de organización de las reuniones y promoviendo el trabajo en grupos, donde es más fácil la comunicación y la participación.

Bienvenido al nuevo panorama sindical.